Cuando llegamos al piso, lo primero fue tomar una ducha. Lo segundo tomar un café. Lo tercero, salir a ver Cuenca. Es linda la ciudad. Chiquita, llena de tiendecitas (de hecho en el portal de nuestra casa tenemos una en la que venden joyitas y que es un peligro si vuelves muy borracho, ya que dejan todo ladeado, pero con miles de picos asesinos jejeje). No hay pasos de cebra, eso es lo malo… pero es bastante tranquila, y puedes ir sin miedo de que te atraquen, que eso es un tema. Tiene una catedral con una plaza chulísima, es la zona más turística. Pablo y yo teníamos dos misiones, comprarnos un celular (jeje) y adaptadores. Y comer… que teníamos hambre. Las dos misiones realizadas. Comer… comimos de menú en un sitio que costaba 2$, que es algo así como 1,70 euros. Sopa, y un plato de arroz y pollo, y puré de papas y ensaladita, postre, y nosotros aparte pedimos una jarra de una cerveza un poco mala (pero las dos cerves nacionales están bastante buenas).Luego fuimos al bar español, que estaba decorado con fotos de películas estadounidenses, y una bruja (español a tope), dónde nos costó más el café, que la comida. Debo decir que a un paladar cafetero exquisito cómo el mio (jejeje), el café de aquí está bastante malo, y eso que son exportadores mundiales de café. La mayoría de los bares tiene una máquina de esas de nescafé de la que sale un café aguachillao y todavía no he aprendido a decir sacarina, la llamo edulcorante, y ni caso, sacarina, y qué es eso… hoy lo han llamado azucarillo ¿holaa?.
Sigo hablando de Cuenca. Las casitas son bajas. Las calles son de adoquines, y todas o casi todas, tienen balcones. Aquí a las 6 ya es de noche y no hay gente por la calle. Y eso quiere decir, por ejemplo, que o vas en grupito, o no debes salir… por lo que se hace vida en el piso. El sábado salimos de fiestuki, con toda nuestra agonia por pillar cama… La cara de Pablo y la mía fue un poema al entrar en la discoteca en-la-que-ponian-un-poco-de-todo-osea-regetton-y-tecno. ¡¡Horrible!! Todos restregándose con todos!!! Jajaja!! Peor que los videoclips esos!!! Así que tuvimos que beber, hasta que al final, nos movíamos un poquito. Un mes, nos han dicho, y terminaremos bailando regetton. Ainssss!!!! Ha entrado una nueva ley que dice que los bares no pueden estar abiertos más allá de las 2, así que a esa hora nos fuimos a casita… a dormiiiir!!!
El clima... por la mañana hace buen tiempito... pero por la noche, hace un frio de mil demonios!!! jajaja. No tanto en realidad, ahora está haciendo más frio del normal... en Cumandá y Bucai me han dicho que hace más calorcito. De hecho que hace un calor horrible, y que el sol pega muchisimo... me voy a poner morenaaaa =)
Horrible. Simplemente horrible… voy a intentar contaros la experiencia por si aún teníais ganas de venir a verme… seguramente es que yo tuve mala suerte, pero vamos…
A ver, el viaje empieza con la salida a las 5 de la tarde (hora española) Murcia- Madrid. Ese la verdad que super bien. No hay quejas. Pues bien, llegamos a Madrid como a las 11, y nos toca coger el metro. Agonía. Pablo llevaba dos maletas y la mochila, Pertu (el chico que se fue a Bolivia) un mochilón y una mochilita, María (más chula que nadie) un maletón de 22 kilos, el equipaje de mano, el portátil, y un bolso. Así que imaginadnos por las interminables escaleras del metro. Pertu feliz cual perdiz y Pablo y yo agoniosos. Llegamos al aeropuerto, como una hora más tarde, y sólo nos queda esperar 4 horas. Así que como hace buena noche, nos quedamos fuera, cenamos fuera, jugamos a las cartas fuera, agonizamos fuera… y nos metemos a dormir a dentro. A las 4 nos despertamos, y dónde hacía medio segundo no había cola, se forma una cola impresionante, para sacar los billetes y facturar equipaje. Sacamos billetes, sin problema, y nos vamos a facturar. Empieza Pertu, y seguida yo. Me dice que mi billete dura más que mi visado y que no me puedo ir. ¿HOLA? Le explico el rollo del visado, que no puedo hacérmelo de más de 6 meses, pero que allí voy a cambiar el estatus, que bla bla bla… y me dice que va a comprobarlo (se lleva mi visa). Miro a Pertu, que se estaba poniendo rojo por momentos. ¿Qué pasa? Que no me dejan irme! Enséñales la carta de aceptación. Pasan de la carta, no tengo visado, no puedo ir a Bolivia 6 meses, sólo tres. Se arregla mi papel, facturo y me coloco al lado de Pertu que empieza a cabrearse y a cagarse en la familia de la “facturadora”. A Pablo no le ponen ningún problema. Pertu sale echando chispas, y nos vamos a la ventanilla de la compañía. Le dicen que la única forma es que cambie su billete a una vuelta por tres meses (previo pago de 140 euritos). Cabreados y agoniosos, nos vamos corriendo a embarcar.
Subimos al avión Madrid-Amsterdam. Nos dicen que tienen un retraso pero que saldremos en seguida, mientras las azafatas, de las cuales sólo una (la facturera pertusiana) habla español, nos sirven el desayuno para que no preguntemos. Es sencillo. Si se retrasa más de una hora, nosotros podríamos coger el avión, pero hay un grupito que vuela a Sudáfrica que no podría. Descontento general. Me duermo. Salimos con dos horas de retraso, así que en el aterrizaje, estuvimos mordiéndonos las uñas, ya que el comandante-piloto-capitán, nos dice que sólo pueden asegurarnos que saldremos si nuestro avión despega más tarde de las 9:40 (que es la hora a la que tenemos nosotros que embarcar). Salimos del avión entre empujones de los sudafricanos y los limeños. Fuera nos espera un tio con un cartelito de “Lima right”. Y corremos! Atravesamos el aeropuerto de Amsterdam locos perdios, Pertu sigue feliz cual perdiz. Y nos encontramos en la cola de embarque con millones de personas. Así que ya cogemos aliento otra vez, y esperamos. Este avión sale como con un hora de retraso…
11:00 Amsterdam- Lima. Un transoceánico normal… más o menos. Cada media hora nos están trayendo comida, las pelis están en latino, por lo que me pongo alguna y me quedo sobada, y a la media hora un azafato/a me pregunta si quiero algo. Muy largo, demasiado. Nos damos paseicos, hasta que el azafato (que no me calló muy bien) nos dice que no quiere que estemos dando paseos, o parando en los sitios comunes… nos volvemos a sentar. Cuando quedan como 2 horas para aterrizar, nos pasan un formulario en el que tenemos que declarar lo que llevamos. Pablo se jiña porque lleva dos cámaras de fotos, y empezamos a comentar que nosotros no vamos a Lima… nos levantamos a ver a Pertu, que debe ser más listo que nosotros. Él opina lo mismo, así que vamos a hablar con las azafatas. Y allá que vamos. Y como ellas no nos entienden, y nosotros no nos sabemos explicar bien, terminan diciéndonos que ya que vamos a estar tanto tiempo, mejor declarar en la aduana, y así podemos salir del aeropuerto, que es indiferente, pero siempre es mejor declarar. Y rellenamos el formulario. Pablo decide preguntar allí lo de las dos cámaras. A la salida (podemos estirar las piernas y andar), Pablo ve un cartelito que pone “transeúnte” o algo así, que es lo que somos nosotros, y pregunta, pero le dicen que no, que tiene que declarar y sellar entrada al país. Y que no se preocupe por la cámara… Pues declaramos, y vemos la cinta de maletas. En Madrid nos dicen que nuestras maletas llegan directamente a Quito, pero no nos fiamos. Hablamos con la gente del aeropuerto (suuuuuuuuper amable) y nos dice que nuestras maletas van a salir por la cinta, y que ya luego las vuelven a meter al avión de la otra compañía. Decidimos esperar a que salgan, y cogerlas nosotros mismos. Esperamos… esperamos… esperamos… esperamos… yo agonicé porque la salida estaba super cerquita, y quería echarme un pito que llevaba desde las 5 de la mañana sin fumar (Ahora son las 5 de la tarde, pero en Lima, que son las 12 de la noche en España). Obviamente, las nuestras aparecen las últimas. Y por fin nos echamos un pito. En Lima! Nada más salir del aeropuerto, nos asaltan los taxistas enseñándonos su licencia para que veamos que somos legales. Si les decimos que estamos de paso, se van. Uno de ellos, bastante amable, nos dice que cuanto tiempo vamos a estar, tres horas, y nos dice que como a 10 minutos andando, hay una calle bastante linda de Lima, por si queremos verla, y tomar un cafecito. Después del pito, volvemos a entrar, y decidimos sacar el billete para que no haya problema. Al ir a sacarlo nos dicen que porqué salimos del aeropuerto. Nos lo dijeron los de la compañía. ¿Eso os dijeron? Si. Bueno, pues ahora tenéis que pagar las tasas para entrar. Y sellar la salida del país. Traducción 31 dólares, sin aceptar ningún otro tipo de moneda. ¿Quién es la única de los tres que lleva dólares? La menda. Nos cagamos en la familia de los del avión, y salimos a tomar aire y a fumar. Un taxista, también muy amable, nos confunde con argentinos. Pertu termina diciendo que las Peruanas son lindas… y debatimos sobre la influencia estadounidense-europea en la gente. Cuando queda como hora y media para embarcar, entramos, para sentarnos y tomar algo. Vuelo Lima-Quito Retrasado. Hora aproximada 23:50 (dos horas después). Queremos morir.
Lima- Quito. Embarcamos cagándonos en lo cagable y pensando en el amigo de Pablo dónde nos íbamos a quedar, que es una super putada despertarlo a las 2 de la mañana, los dos okupas estos. Le escribo a la que ahora es mi compa de piso, y le digo si puede reservarnos una habitación en el hotel, y que me mande la dirección ya que no me puedo conectar en el aeropuerto. No da señales de vida. (La historia fue que reservó la habitación, y cuando fue a mandarme un mensaje con la dirección, le dio a borrar el mensaje y fin de la comunicación. Al día siguiente tenía un mail suyo super agobiada. Pobrina…) Pero el amigo de Pablo nos contesta que no seamos tontos y que no paguemos más de 5 dólares al taxista. Cuando Pertu se va, nos vamos a tomar (atención) un cafecito, y una cocacola. Al único bar de fumadores del aeropuerto, y nos sablan (tachan tachan!!!) 10 $!!!!! Son algo así como 8,5 euros. Después de la espera, nos montamos en el avión. Antes de despegar, ya nos hemos dormido. De repente, me despierto, con el capitán diciendo que no puede aterrizar en Quito, pero que en 20 minutos le dan el parte meteorológico y que nos mantiene informados. A los 20 minutos, vuelve a hablar el capitán, que sigue sin poder, que va a seguir sobrevolando el aeropuerto, hasta el próximo parte que es en una hora. A la hora (todo esto son cabezadas), vuelve a hablar que aterrizamos en Guayaquil. Dentro de lo malo, no es lo peor. Ya que Guayaquil está más cerca de Cuenca. Problema! Las maletas están en Quito. Salimos del avión, pasamos un control un poco chungo, pero con super respeto a los gringos… (pa matarlos), y nos vamos al aeropuerto, donde nos tienen 3 horas sin decirnos nada. Cuando llevamos dos horas y media, nos invitan a desayunar (que majos), y a medio del desayuno, nos dicen que corramos que salimos en 30 minutos a Quito. Y corremos, y nos subimos al avión, y llegamos a Quito.
Quito- Cuenca. Estamos en Quito. Son las 6 de la mañana y no tenemos dónde dormir. (Evidentemente, a las 6 de la mañana, no vamos a llamar al chavalín este para okupar su casa…). Preguntamos en el aeropuerto y no paran de decirnos hoteles super caros, hasta que lograrnos entendernos y nos dice: Ah, vale. Mirad, en la salida teneis un hotel, de 35 dólares la noche por persona, y justo al lado, una pensión por 15 dólares la habitación. No os preocupéis, bastante segura! Y Pablo y yo vamos con nuestras preciosas maletas, a la pensión( rollo las que salen en las pelis de mujeres asesinadas y torturadas). Yo quiero ducharme, pero tendríais que haber visto la ducha… además, que el baño tenía un ventanal, que daba directamente a una casa… mal rollo. Me aseo y me acuesto. A las 12 nos levantamos y llamamos a Sofi, que es mi compa de piso, nos dice a dónde tenemos que ir, para ver el partido. Desayunamos primero, el café más malo de la historia, y nos vamos para allá para ver la segunda parte del partido, en el bar más caro de todo Quito. Pero que te ponen la cerveza más grande de universo!! Jajaja. Allí hablamos con Sofi y nos dice que ir a Cuenca en bus son como 12-13 horas, que miremos a ver como valen los billetes de avión, y que decidamos. Y volvemos al aeropuerto. Y valen 75 dólares. Y decimos que nanai de la china. Y Sofi se lleva mi maletón! Así ya no vamos tan cargados. Decidimos irnos en el bus nocturno, que al no hacer paradas, tarda solo 8-9 horas. Llamamos al amigo de Pablo, por que nos han dado algo para él (jamón serrano, y otra cosa que no sabemos), y le decimos de tomar algo. Nos dice que debe de ser por la tarde noche, ya que su matrícula, el viernes, no puede salir antes de las 8:30 de casa (control del trafico… Quito ahí es horrible, además todo el mundo pita… insoportable!). Nos sentamos en una cafetería, a esperarlo. El niño majísimo, nos lleva como a un sitio muy alto, en el que se vé todo Quito. Es impresionante. Nos cuenta cositas de aquí, y como él viene ahora a España, le contamos cositas de allí. Luego nos enseña la parte baja de la ciudad. Super linda, y nos lleva al bus. Maria se duerme. A las 9 horas, estamos en Cuenca. Llamamos a Dani, otro compa del piso, y nos dice la dirección del piso.
Llegamos al piso como a las 8:30 de la mañana, del sábado. Que son las 17:30 del sábado en España. Salí de Murcia el miércoles a las 17:00. Hemos estado viajando tres días enteros.
Siento si me quedó muy largo. Pero es medio divertido!!! Jajaja. No dudéis, que vale la pena… os espero aquí.
Si, me he hecho un blog! A ver si así os podéis enterar, con calma de lo que estoy haciendo por aquí. De momento, aviso, estoy desocupada… no sé si cuando empiece la ocupación me apetecerá tanto actualizar… jejeje. Pero lo importante, seguro seguro!! que os lo cuento…